¿Cuántas veces hemos escuchado lo siguiente? : “Las TIC no son para mí, eso es para gente joven”, “Yo no soy nativo digital”, “Tengo miedo de romper algo”. ¿Les suena familiar?. Hay veces que pensamos que el poder integrar a las tecnologías en nuestras prácticas educativas es solo algo que personas expertas pueden hacer. ¿Saben una cosa? No existen gurúes y todos podemos integrar lo que nos brinda las tecnologías a nuestras aulas.

Debo confesarles que escribir un libro sobre tecnologías emergentes y su integración en el aula no es nada fácil. ¿Saben por qué? Por la evolución constante de las mismas. Quizá un recurso que hoy les estoy presentando mañana ya no está. Pero, no todo está perdido. Siempre existirá otra herramienta que logrará suplirla o complementarla.

Este libro tampoco pretender ser un manual de recetas mágicas. No, no soy ningún profesor de “Hogwarts” y ninguno de ustedes saldrá mejor que “Harry Potter”, pero si puedo decirles que con dedicación y un gran espíritu de exploración pueden lograr realmente cosas maravillosas. Les puedo asegurar que se van a sorprender.

Hemos visto como en nuestro país, desde el año 2007 se vive una verdadera revolución en lo que se refiere a la democratización de las tecnologías. Si piensan en CEIBAL están en lo correcto. Es así, como en estos casi 8 años nuestro país ha avanzando en materia de cómo integrar a las tecnologías emergentes en los diferentes ámbitos educativos.

Sabemos que hay tierra fértil para innovar, para explorar, para equivocarse y volver a intentar. Esta actual coyuntura, también se respira en toda la región, tal como hace mención Mariana Maggio acerca del crecimiento de la tecnología educativa: “Asimismo se ubicó en un lugar privilegiado con el apoyo de políticas públicas que favorecen la inclusión digital de niños y jóvenes a través de acciones especialmente dirigidas al sistema educativo” (Maggio, Mariana. (2012). Enriquecer la enseñanza: los ambientes con alta disposición tecnológica como oportunidad. Buenos Aires: Paidós)

Hoy, y complementando esa realidad, podemos agregar a la tercera edad, la cual también se encuentra incluida a través del reciente Plan “Ibirapitá”.

Es así que para la elaboración de este libro, y para la selección de los diferentes recursos que voy a compartir con ustedes, tomé como base el concepto de “Competencia Digital”. En estos últimos años hemos podido ver como el concepto de “competencia” ha comenzando a permear en nuestro “léxico educativo”, cada vez con más intensidad. Pero, en lo que se refiere al concepto de “Competencia Digital”, podemos encontrarnos con varias definiciones. Pero, ¿por qué es tan importante desarrollar esta competencia en nuestros alumnos?: “para no quedarse afuera”, así es, tan sencillo como eso. Pero, esta cita me parece que lo resume mejor:

“…los sujetos que no sepan desenvolverse con la tecnología digital de un modo inteligente (conectarse y navegar por redes, buscar información útil, analizarla y reconstruirla, comunicarla a otros usuarios), no podrán acceder a la cultura y al mercado de la sociedad de la información. Es decir, aquellos ciudadanos que no estén calificados para el uso de las TIC tendrán mayores probabilidades de ser marginados culturales en la sociedad del siglo XXI”. (Area Moreira, Gros Salvat, y Marzal García-Quismondo, 2008:39)

Esta cita tiene algunos años, y quizá en concepto de “Sociedad de la Información” esté en desuso hoy en día, ya que el conocimiento también forma parte de nuestra sociedad. Pero, no nos vamos a adentrar en las diferentes etiquetas de la Sociedad. Volvamos sí a la Competencia Digital.

Según el “Marco Común de la Competencia Digital Docente”, podemos definir a este tipo de competencia como:

“La Competencia digital implica el uso crítico y seguro de las Tecnologías de la Sociedad de la Información para el trabajo, el tiempo libre y la comunicación. Apoyándose en habilidades TIC básicas: uso de ordenadores para recuperar, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y para comunicar y participar en redes de colaboración a través de Internet”

Esta definición es del año 2006, pero se aplica perfectamente a nuestros días. Podemos apreciar que este tipo de competencia no solo es válida para el trabajo, sino también para otro tipo de actividades. Esta competencia se divide en varias dimensiones. Para este libro he tomado algunas dimensiones de este marco, y otras que consideré de importancia. Les comparto aquí cuáles son entonces las principales dimensiones que componen a la Competencia Digital:

Les explicaré brevemente de que se trata cada una de ellas:

Información: Esta dimensión está relacionada en la importancia de ser criteriosos a la hora de evaluar información, de saber su veracidad y confiabilidad. Muchas veces nuestros alumnos se quedan con lo primero que encuentran en Google por ejemplo. Existen ciertas estrategias de búsqueda, que permitirán ahorrarnos mucho tiempo. Google por ejemplo nos ofrece la posibilidad de acotar nuestras búsquedas a través de los diferentes filtros que nos presenta. ¿Alguna vez se detuvieron a ver esto?

Comunicación y Colaboración: Una dimensión sumamente importante. En este sentido, nuestros niños y por supuesto que también ustedes, deberán ser capaces de poder utilizar diferentes herramientas, como por ejemplo para armar un documento colaborativo entre personas que se encuentran en diferentes puntos del país, o del mundo.

Creación de Contenidos: Si hacemos un pequeño viaje en el tiempo, y nos remontamos a aquellas épocas en la que tener conexión a internet era todo un suceso, podemos recordar, que nosotros como usuarios éramos simples consumidores de la información. Así es, nos sentábamos frente a nuestros monitores y lo único que podíamos hacer era eso. Hoy nos encontramos con una realidad totalmente diferente. Pasamos de ser consumidores a ser “prosumidores” (consumidores que también producen). Por ejemplo, si entramos a un portal de noticias, tenemos la posibilidad de comentar la información, de compartirla con otras personas, etc. Podemos crear nuestros propios contenidos, desde presentaciones con diferentes herramientas, vídeos, imágenes, entre otras cosas. Hoy el valor agregado de la red está en compartir. ¿De qué nos sirve crear nuestros propios contenidos y dejarlos guardados en un cajón? Hay que tomar en cuenta, que muchos de los recursos que encontramos en la web se pueden reutilizar. ¿Para que comenzar algo de cero si podemos aprovechar otros contenidos?. No tiene nada de malo hacerlo, siempre y cuando prestemos atención a las licencias que ese contenido tiene asignada. Es así que los invito a convertirse en DJ´s. Así es, pero en lugar de “remixar” música, deberán hacerlo con los diferentes recursos que encuentran el la web. Dentro de esta dimensión el aprender a programar tiene un papel muy importante. Ya les contará más adelante.

Convivencia Digital: Esta se podría considerar una de las dimensiones de mayor importancia, ya que entra en juego aquí todo lo relacionado a nuestra identidad digital y de las nuevas amenazas que nos traen las tecnologías.

Instrumental: Por último, esta dimensión se refiere más bien a los aspectos técnicos de las tecnologías.

Si quieren profundizar más en este tema, pueden consultar consultar el siguiente enlace:

http://es.slideshare.net/iburone/un-marco-para-la-competencia-digital

En el transcurso del libro van a encontrase con diferentes recursos, muchos de ellos relacionados específicamente con las diferentes dimensiones que componen a la Competencia Digital. Pero, antes de comenzar quiero realizar algunas puntualizaciones:

En varias partes del libro se van a encontrar con códigos QR (como el que tienen arriba). Esto es una forma mucho más fácil de acceder a los recursos, por ejemplo si están leyendo el libro y tienen su dispositivo móvil al lado. Simplemente deben escanear el código.

También en el transcurso del libro se van a encontrar con con una sección muy pequeña titulada "Pie de Página". En la misma podrán encontrar información interesante, algunas relacionadas con el tema que se está abordando, en otros caso no.

Espero entonces que disfruten en recorrido que están a punto de realizar, recuerden que debemos perderle el miedo al uso de las tecnologías, y pensar en ellas como herramientas potenciadoras. Pensemos en las tecnologías como aquellas viejas locomotoras de carbón. Sin el carbón necesario no pueden ponerse en marcha. Son ustedes las que le deben dar sentido, ustedes deben llenar de carbón esa locomotora para que comience a funcionar. ¡Nos encontramos al final del camino!