La capacidad de aprender está hecha de muchas preguntas

y de algunas respuestas; de búsquedas personales y no de

hallazgos institucionalmente decretados; de crítica

y puesta en cuestión en lugar de obediencia satisfecha

con lo comúnmente establecido.

En una palabra, de actividad permanente…

Savater, 1997.

Como maestros más de una vez nos encontramos en la búsqueda de materiales, libros, información que nos permitan mejorar nuestras propuestas didácticas. Ningún maestro comienza su jornada laboral sin haber antes de su llegada al aula, destinado el tiempo para planificar sus prácticas. Esos momentos suelen estar caracterizados por la búsqueda, no solo de información, de recursos y materiales sino también de nuevas formas de hacer mejor y más atractiva la transmisión de los contenidos. Parece entonces, estar la profesión docente ligada a la búsqueda. No cabe dudas que no es el maestro un “hombre sin plan”.

En este sentido, propongo una primara introducción desde un análisis puesto en un nivel más macro de la planificación educativa. Para ello y en relación a lo ante dicho, traigo en estas líneas el planteo de Amartya Sen[1] quien realiza una muy interesante reseña del libro “La carga del hombre blanco: o porqué los esfuerzos occidentales para ayudar al resto del mundo han hecho tanto mal y tan poco bien” de William Easterly, editado en 2006. El autor propone la premisa de que el mejor plan es no tener ninguno. Sen en su reseña pone en cuestión el planteo que hace William al decir que éste arremete contra “los bienhechores globales”, sin proponer alguna vía o solución para que las ayudas exteriores sean funcionales. La ayuda internacional recibida por los más pobres está en manos de “los planificadores”. William propone dos bandos en el contexto de la ayuda internacional: el de los planificadores y el de los buscadores. En su capítulo titulado: Por qué los esfuerzos de Occidente en su ayuda a los demás han hecho tanto daño y tan poco bien… explica las diferencias entre ambos, de la cual se deducen ciertas caracteríticas que definen a los "planificadores" y a los "buscadores". Los primeros, los planificadores: anuncian sus buenans intenciones, pero no se hacen cargo de ellas; crean expectativas pero no son capaces de alcanzarlas; aplican programas; no tienen conocimiento de la realidad de los actores afectados, permaneciendo en "las alturas" y no se interesan por los resultados. Los segundos, los buscadores, se caracterizan por encontrar cosas que funcionen y de las cuales puedan obtener ciertas recompensas; detectan las demandas; se adpatan a las condiciones locales; tienen mayor capacidad de generar conexión con la realidad de los actores y tienen en cuenta el nivel de satisfacción de los mismos.

Más allá de la denuncia a los formulismos y programas de ayuda internacionales que propone William, o la cuestión crítica que reseña Sen sobre el no lugar o ausencia de posibles propuestas que hagan posible el éxito de dichos proyectos de ayuda, la idea es pensar los diferentes niveles que intervienen en una planificación y abrir el debate, en este caso desde un nivel más macro como puede ser un programa de ayuda internacional, con sus fracasos y aciertos. Más allá de los análisis economistas, intentamos generar la reflexión entorno a los pro y los contra que pueden dilucidarse a la hora de concebirnos como planificadores o buscadores y pensar el rol de la planificación como meros documentos escritos que no generan ningún resultado más allá del papel o concebirla como un espacio para la innovación y generación de acciones.

Volviendo a lo nuestro, al nivel de lo didáctico…

Aliento a los maestros a continuar la búsqueda, a encontrar en la propuesta del Marco curricular una oportunidad para el diseño de planificaciones más flexibles, abiertas y globales, donde el protagonista sea el niño, donde la selección de los contenidos, las competencias, las estrategias y todos los componentes que sabemos hace a un plan didáctico, no respondan a una estructura estática, sino que sean itinerarios, recorridos en movimiento, senderos de inspiración para que trabajando y planificando junto a nuestros colegas, lo hagamos con la mirada puesta en la especificidad que la atención y educación en Primera Infancia requiere.



[1] Filósofo y economista Indio. Nació en noviembre de 1933. Galardonado con el premio Nobel de Economía en 1998.