Nuestro país asumió el desafío de construir un Marco Curricular oficial para el ciclo que va desde el nacimiento a los seis años, lo cual es considerado una innovación en el campo de las políticas educativas a nivel regional y mundial. A lo largo de la historia la concepción de infancia no ha sido estática, ha evolucionado y respondido a las transformaciones sociales, culturales, históricas, etc. En la actualidad, la concepción de infancia y las representaciones que circulan sobre ella son construidas desde una mirada que aboga por el respeto, la diversidad y el carácter integral de la misma. Primeramente, diremos que cuando hablamos de Primera Infancia nos referimos a la etapa de la vida que va desde el nacimiento a los seis años. Si bien es posible distinguir en ese periodo dos ciclos, el primero que abarca desde el nacimiento a los 36 meses y el segundo desde los tres a los 6 años de edad, ambos comparten aspectos comunes como: el juego, la simbolización, las emociones, la expresión, creatividad, curiosidad, entro otros, que encuentran su singularidad y peculiaridad en la forma en que se manifiestan en un ciclo o en otro.

El presente Marco no sustituye las propuestas actuales, sino que las integra, las potencia y ofrece una continuidad de las líneas pedagógicas que ellas ofrecen, a través de una mirada más amplia e integral de los diseños curriculares vigentes (Diseño Curricular Básico Común, MEC, 2006 y el Programa de Educación Inicial y Primaria, ANEP-CEIP, 2008). El documento se presenta como una oportunidad para visualizar la atención y educación en la Primera Infancia desde una propuesta común, global e integradora.

Los antecedentes:

En el año 2012 se crea el programa Uruguay Crece Contigo, el cual tiene como principal cometido la atención a las familias con mujeres embarazadas y niños de hasta tres años, priorizando las situaciones de vulnerabilidad por las que algunas familias de nuestro país atraviesan. Este programa viene constituyendo una fuerte política de Estado en el campo de la atención a la Primera Infancia. Desde el cual se comienza a desarrollar y planificar una estrategia interinstitucional desde la cual priorizar la atención integral de esta etapa que es decisiva para la adquisición de nuevos aprendizajes a lo largo de toda la vida.

Siendo éste el punto de partida, se comienza el recorrido, conformándose una Mesa de Coordinación Técnica Intersectorial de la que participarán diferentes organismos dedicados al área de la Primera Infancia, entre ellos, el Consejo Coordinador de la Educación en la Primera Infancia (CCEPI). Este organismo es creado a partir de la Ley General de Educación Nº 18.437 del año 2008, con el cometido de lograr una mayor calidad en la educación de los niños desde su nacimiento a los seis años, en la mejora de la profesionalización de los educadores, así como también la orientación, asesoría y supervisión de los centros de educación infantil privados. Dicho organismo es integrado por representantes del MEC (quien lo preside), del Consejo de Educación Inicial y Primara de la ANEP, del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay, del Ministerio de Salud Pública, de los educadores en primera infancia y de los Centros de Educación Infantil Privados. En este marco, será el CCEPI quien proponga la vinculación de las propuestas curriculares vigentes, potenciándolas desde una óptica integral que posibilite un mayor diálogo y articulación, promoviendo lineamientos comunes para quienes llevan adelante la atención y educación de los más pequeños en nuestro país. Así, luego de varias etapas e instancias de arduo trabajo se llega a la presentación oficial, que se realizase el 24 de junio del presente año, donde oficialmente es presentado el “Marco curricular para la atención y educación de niñas y niños uruguayos desde el nacimiento a los 6 años”.

Concepciones implicadas:

El documento presenta una serie de fundamentos teóricos que actúan como base conceptual desde donde es formulada la propuesta. Estos saberes son abordados de forma transdisciplinar y tienen que ver con: la concepción de niño, el papel de la familia, el carácter crucial de esta etapa, la especificidad de la primera infancia y el rol de los educadores. Todos ellos pretenden sentar las bases sobre el enfoque desde el cual hoy es necesario pensar la Primera Infancia.

Sobre el concepto de niño/a: Los niños/as son ante todo sujeto de derechos, con iniciativa propia, colmados de expectativas, de deseos y potencialidades. Es imprescindible reconocer en las situaciones de intervención en la edad temprana en cada niño su alteridad, su diversidad y singularidad, cada uno de ellos expresa un mundo cargado de capacidades y características que le son propias y lo definen como tal.

La familia:

El primer entorno educador del niño, la primera institución donde éste comenzará a construir su sentido de pertenencia, sus actitudes de afecto y respeto. Será indispensable que este sostén actúe de manera conjunta con otras instituciones y espacios que tendrán a su cargo la educación y atención de la primera infancia, trabajando cooperativamente. Será la familia, desde su singularidad quien propicie la integración social de los más pequeños.

Una etapa crucial:

En este periodo se construyen las bases para el logro y adquisición de los futuros aprendizajes, por lo que es una etapa a la vez que crucial, cargada de oportunidades y desafíos para quienes rodean a ese pequeño niño en pleno desarrollo. Por este motivo será fundamental enriquecer el entorno en el que el niño crece, a través de un ambiente afectivo y de bienestar. Será responsabilidad de quienes forman parte de ese entorno, propiciar un clima saludable para los niños, quienes tendrán la oportunidad de adquirir aprendizajes vinculados a la regulación afectiva, hábitos saludables y el desarrollo de habilidades sociales.

Con identidad propia:

Para quienes se desempeñan en la atención a la Primera Infancia ha de ser de suma importancia tener conocimiento sobre las características de los ciclos biológicos, de los intereses de los niños y niñas que atraviesan por este periodo, de modo de respetar la singularidad e identidad de la Primera Infancia. Los educadores, amparados en una visión pedagógica actualizada sobre la Primera Infancia, llevarán adelante una propuesta en la cual ponderen determinados aspectos, entre los que podemos destacar: la necesidad de contextualizar las propuestas educativas de manera globalizada e integral; una práctica apoyada y en conjunto con la comunidad; la consideración en todo momento del lenguaje verbal y no verbal de los niños; la relevancia del juego como vehículo para nuevos aprendizajes; el cuidado por los espacios donde tienen lugar las prácticas; el reconocimiento de cada niño desde su singularidad y personalidad, permitiéndole expresarse con espontaneidad y alegría.

La responsabilidad de quienes lleven adelante su intervención en la Primera Infancia, será la de, conociendo los fundamentos propios de esta etapa, fortalecer y facilitar los aprendizajes de los más pequeños.

El Marco propone un esquema comparativo que nos muestra la articulación entre las propuestas curriculares vigentes:

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Imagen extraída del Marco curricular, p. 71.