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Se sienten, se comunican, se transmiten, se enseñan y se aprenden…

 

Aún antes de aprender a hablar o caminar, incluso antes de nacer, las emociones interfieren en nuestra vida y desarrollo, son el motor que no anima, que nos permite llorar o reír, conectarnos con el mundo, relacionarnos con los demás. Durante gran parte de la historia de la humanidad, las emociones estuvieron relegadas a un segundo plano, hoy la ciencia respalda su protagonismo y la importancia de hacerles su lugar en la escuela.

 

En el último tiempo, producto de la investigación y el estudio en torno a lo emocional, se ha llegado a enfatizar en la importancia del componente emocional como parte fundamental de las habilidades sociales de los sujetos. En este sentido,  las actuales dificultades de convivencia en las relaciones entre pares,  los prejuicios, la falta de valores, entre otros aspectos presentes en muchos de nuestros niños podrían ser explicados a partir de la incidencia de las emociones y su condicionamiento en las relaciones del sujeto con su entorno. Así ha quedado demostrada la gran relación existente entre habilidades sociales y competencias emocionales. Tomando ello como premisa, creemos importante pensar el lugar de las competencias emocionales como elemento esencial para la buena convivencia y la adquisición de nuevos aprendizajes, desde edades tempranas.

 

El enfoque de las competencias

Es habitual emplear el término competencia en el campo de lo educativo, aunque muchas veces sin lograr expresar claramente a qué nos referimos cuando lo utilizamos. En la reconstrucción histórica del término, es posible identificar dos vertientes de las cuales deriva el actual enfoque por competencias en el ámbito educacional: la lingüística y el campo laboral.  La influencia del campo de la lingüística, deviene con los aportes de Chomsky al proponer en 1964 la idea de competencia lingüística. Desde lo laboral, el término competencia refiere a aquellas habilidades que debiera tener un técnico para la obtención de un buen desarrollo profesional.

Varios autores coinciden al afirmar que el enfoque de las competencias implica la articulación de tres elementos: la información, el desarrollo de una habilidad y la puesta en acción de los elementos anteriores en una situación determinada que le es nueva al sujeto.

 

De acuerdo al informe de la UNESCO presentado por Jacques Delors sobre el tipo de educación que ha de corresponder para el siglo XXI, se proponen cuatro pilares del aprendizaje: conocer, hacer, ser y convivir. Estos pilares sientan las bases para pensar el enfoque de las competencias, a la vez que nos permite concebir  una visión integral de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Así, el enseñar y el aprender se desplaza de la mera transmisión enciclopédica de contenidos a prácticas educativas más integrales que involucren el reconocimiento del otro, el diálogo, la creatividad, el fomento de una buena convivencia, entre otros aspectos. 

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¿Qué es una competencia?

 

Las competencias son una habilidad, destreza o capacidad que el sujeto pone en acción al momento de efectuar una tarea, participar activamente, enfrentar una situación nueva o resolver un problema. Esta acción será eficaz, de manera tal de obtener los mejores resultados, atendiendo a aspectos tales como la pertinencia y la creatividad en el desarrollo de la acción. Las competencias tendrán lugar en un contexto determinado.

Cuando hablamos de aquellas competencias que tienen lugar en el ámbito educativo, debemos agregar que las mismas implican la combinación de aspectos tales como los conocimientos, las habilidades, las actitudes y las responsabilidades que tienen lugar durante un proceso de enseñanza y aprendizaje. Allí el sujeto pondrá en marcha un conjunto de saberes (hacer, saber, convivir, ser), conocimientos aprendidos, habilidades y actitudes.

Sin dudas existe una evolución del término competencia, que ha trascendido el ámbito profesional y su connotación funcionalista, para situarse en el educativo, pero ello no ha implicado la omisión de la complejidad en torno al término competencia. 

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Características de las competencias

-Holísticas: Suponen concebir al sujeto desde su totalidad, entendiendo que es imposible disociar las habilidades, los conocimientos y las actitudes de las emociones. De esta manera toda competencia debe ser concebida como una acción integral y no como la respuesta a una tarea específica.

-Contextuales: Su desarrollo guarda estrecha relación con un contexto de acción y de aprendizaje concreto. Esta característica es bien importante para entender que la acción competente no solo depende del sujeto sino de lo que el contexto, el espacio y tiempo tienen para ofrecer. Así, es importante pensar las intervenciones que como educadores podemos ejercer para enriquecer los espacios.

-Éticas: Tiene que ver con el conjunto de valores, actitudes, compromiso y responsabilidad que el sujeto va adquiriendo durante toda su vida. Aquí la educación tiene por delante un gran desafío a la hora de poder fomentar una ciudadanía responsable.

-Transferencia: Las competencias pueden ser transferibles de un contexto a otro, es decir, pueden ser aplicadas en ámbitos diferentes al que se la adquirió. Ello implicará una gran habilidad de re-adaptación y metacognición, que supone la repetición de una habilidad de manera creativa no automáticamente.

-Reflexivas: La adquisición de competencias implica la re-elaboración constante de lo aprendido, para así hacer posible su uso y aplicabilidad en ámbitos diferentes.

-Evolutivas: Suponen un proceso de “crecimiento”, entendido como la capacidad de perfeccionarse, ampliarse, diversificarse, transformarse, así como también desde una perspectiva evolutiva negativa, pudiendo deteriorarse.

 

¿Qué es una emoción?

Antes de adentrarnos en la temática de las competencias emocionales, debemos tener claro de qué hablamos cuando hablamos de emociones.

Una emoción es la respuesta o reacción del sujeto ante un acontecimiento externo o interno. Toda emoción implica un determinado mecanismo en el organismo del sujeto, que predispone a un estado de excitación o desorden que luego es organizada a través de la respuesta que tiene el sujeto.

En algunas ocasiones, las emociones pueden tomar el control sobre nosotros, de ahí la importancia de educar las emociones, de abordarlas, de ser sensibles a ellas para poder aprender a manejarlas y regularlas.

¿Cuáles son las emociones más frecuentes que experimentan los niños?

1-    Enojo/ira

Es una reacción de irritación o furia como respuesta a un acontecimiento que ha producido indignación y perjuicio en el niño.

2-    Miedo

Se experimenta ante una situación o experiencia ante un determinado peligro que puede ser real o no.

3-    Tristeza.

Tiene que ver con una pérdida que se vuelve muy significativa para quien la experimenta y suele estar asociada con el llanto. La tristeza suele llevar  a situaciones de desinterés y pérdida de motivación ante las tareas exigidas o la rutina.

4-    Felicidad.

Es un estado de bienestar, a través del cual el niño disfruta de lo que hace, siente alegría y valora la vida.

5-    Amor.

 

Es la emoción que se da en una relación entre personas, hacia un ideal, animal o cosa. Se reconocen diferentes tipos: maternal, de pareja, de amistad, etc. Esta emoción predispone al organismo del sujeto a reacciones tales como la calma, la satisfacción, el gozo y el disfrute.

 

Las competencias emocionales

Son el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes con las que el sujeto cuenta para poder comprender, expresarse y regular de manera pertinente sus emociones.

Sin dudas que atenderlas, abordarlas y comprenderlas favorecerá un mejor desarrollo del sujeto durante toda su vida, permitiéndole obtener mayores logros y probabilidad de éxito en lo que se proponga. El factor predominante dado por la inevitable interacción entre el sujeto y el entorno, hacen posible pensar la educabilidad de las emociones, y por lo tanto de la necesaria adquisición de competencias emocionales.

 

A continuación, valiéndonos de los aportes del especialista y referente en la temática que nos atañe, Rafael Bisquerra describiremos en qué consisten cada una de las competencias emocionales. 

 

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1-    Conciencia emocional.

Refiere a la capacidad que tiene el sujeto para tomar conciencia de sus propias emociones y de las de los demás. Así podemos distinguir dentro del ámbito de esta competencia tres dimensiones o sub- niveles fundamentales:

-Capacidad para captar las emociones de los otros. En este nivel el sujeto manifiesta una actitud empática, pudiendo ponerse en el lugar del otro, valorando las perspectivas diferentes  a las suyas.

-Capacidad para nombrar las emociones. Se trata de la pertinencia del vocabulario que se emplea para dar nombre a las diferentes emociones con pertinencia al contexto en el que tienen lugar.

-Capacidad para tomar conciencia de las propias emociones. En este nivel, el sujeto es capaz de identificar y nombrar sus sentimientos y emociones.

2-    Regulación emocional.

Esta competencia refiere al adecuado manejo de las emociones, lo que implica tomar conciencia de cómo se vinculan aspectos tales como la cognición, la emoción y el comportamiento. Los niveles que conforman esta competencia son los siguientes:

-Conciencia de la articulación entre cognición, emoción y comportamiento. Es importante que el sujeto sea conciente de la incidencia de sus emociones en el desarrollo de tal o cual comportamiento y viceversa, y de cómo a través del razonamiento  es posible regular los diferentes estados emocionales.

-Expresar las emociones. Refiere a la capacidad para poder expresar las emociones, así como la habilidad para darse cuenta de que no siempre existe una correspondencia entre el estado emocional interno y la expresión externa del mismo.

-Regulación. La regulación emocional tiene que ver con la capacidad para regular la impulsividad, la tolerancia a la frustración y la capacidad para perseverar en los logros perseguidos.

-Afrontamiento. Desarrollar diferentes estrategias que le permitan al sujeto trabajar y enfrentar emociones negativas.

-Autogeneración de emociones positivas. Capacidad para desarrollar emociones como son la alegría, el amor y el buen humor, teniendo como objetivo la búsqueda de una mejor calidad de vida.

 

 

3-    Autonomía emocional.

Esta competencia tiene que ver con la capacidad del sujeto para autogestionar sus estados emocionales, incluyendo la autoestima, responsabilidad, actitud positiva, actitud crítica y reflexiva ante las diferentes normas sociales que forman parte de su cultura. Así podemos incluir:

-Autoestima: como imagen positiva de sí mismo.

-Automotivación: Formar parte de diferentes actividades, de tipo profesional, recreativas, sociales, personales, entre otras.

-Actitud positiva: Capacidad para sentirse motivado a hacer cosas y tener una actitud optimista.

-Responsabilidad: Llevar adelante un comportamiento seguro, comprometido y acorde a los principios éticos. Esta dimensión implica además la capacidad para la toma de decisiones responsable.

-Auto-eficacia: Capacidad del sujeto para sentirse como desee, en tanto se acepta así mismo como tal, conforme a sus propias emociones, creencias y sentimientos.

-Mirada crítica: Capacidad de poder analizar críticamente las normas sociales que lo rodean.

-Resiliencia: Capacidad para revertir las dificultades y o adversidades que le toque afrontar.

4-    Competencia social.

Esta competencia alude a la capacidad que tiene el sujeto para relacionarse con los otros, desarrollando una comunicación adecuada, respetuosa y asertiva. Así las dimensiones que incluye esta competencia serán:

-Dominio de habilidades básicas. Dentro de las cuelas aparecen las normas de cortesía.

-Respeto. Refiere a respetar a los demás, a tolerar las diferencias, las perspectivas no coincidentes, bajo un clima de derechos y deberes.

-Comunicación. Capacidad para recibir y transmitir los mensajes, interpretando el lenguaje verbal y no verbal. Dentro de esta dimensión, también podemos hacer referencia a la comunicación expresiva, pudiendo transmitir claramente los sentimientos y opiniones.

-Compartir. Capacidad para relacionarse con los demás de manera recíproca.

-Cooperación. Cuando el sujeto es capaz de solidarizarse con los otros, colaborando, respetando turnos, cediendo.

-Asertividad. Refiere al equilibrio entre la clara expresión de sus intereses y la de los demás, pudiendo ser firme en su toma de decisiones, en sus creencias, en la capacidad para sostener sus “no” y sus “si”.

-Conflictos. Capacidad para adelantarse a posibles conflictos o problemas, así como el poder mantener la calma cuando los mismos se presentan buscando siempre la manera correcta de solucionarlos.

-Gestión. Capacidad para inducir determinados estados emocionales en las personas con las que nos relacionamos.

5-    Competencias para la vida y el bienestar.

Esta competencia hace referencia a la adopción por parte del sujeto de aquellos comportamientos y actitudes que favorezcan su bienestar. Ello tendrá que ver con:

-Objetivos. Capacidad del sujeto para proponerse objetivos a lo largo de su vida, motivarse a generar proyectos personales, profesionales y o en otros ámbitos.

-Decidir. Capacidad para la toma de decisiones, teniendo en cuenta aspectos sociales, éticos y culturales.

-Ciudadanía. Participar activamente del sistema democrático, reconociendo sus derechos y deberes, desarrollando su sentido de pertenencia y valores por la diversidad que lo rodea.

-Bienestar subjetivo. Ser conciente de que está haciendo bien las cosas, de que se siente feliz con lo que hace y por lo tanto lo transmite a su comunidad, contribuyendo también al bienestar de ésta.

-Fluir. Capacidad para promover en el desarrollo de su vida acontecimientos positivos, exitosos y responsables en los diferentes contextos de acción.

 Diferenciando...

 

Nos parece importante distinguir algunos términos que suelen ser empleados como sinónimos o que presentan cierta confusión dentro del campo de lo emocional, nos referimos a: educación emocional e inteligencia emocional.

Educación emocional:

Todo proceso educativo, de carácter continuo y permanente, capaz de potenciar las competencias emocionales, entendidas como componente elemental para el desarrollo integral del sujeto. Así, las competencias emocionales se transforman en el objetivo de la educación emocional.

Inteligencia emocional:

Se trata de una temática propia del campo de la Psicología, que a través de autores muy reconocidos (Goleman, Mayer, Salovey) han puesto en discusión un constructo hipotético en torno a la existencia de la denominada Inteligencia Emocional. 

 

¿Podemos evaluarlas?

En el último tiempo, a nivel internacional,  se han venido desarrollando diferentes propuestas de estándares referidos al aprendizaje social y emocional. Una de ellas es la llevada a cabo por el ISBE (Illinois State Board of Education), proponiendo así una base de diferentes criterios a tener en cuenta en las prácticas educativas. Nos parece interesante prestar atención a algunos de estos estándares, los cuales nos permitirán hacer un seguimiento individual de cada uno de nuestros niños.

1-    Indicador: Desarrollar habilidades de autoconciencia y autogestión.

Niveles de logro:

1.a. Identifica y regula las emociones.

1.b. Reconoce sus cualidades personales.

1.c. Logra los objetivos personales.

2-    Indicador: Utilizar la conciencia social y habilidades interpersonales para el logro de relaciones positivas.

Niveles de logro:

2.a. Reconoce los sentimientos y las perspectivas de los demás.

2.b. Reconoce semejanzas y diferencias entre grupos e individuos.

2.c. Utiliza una comunicación efectiva.

2.d. Previene, resuelve y maneja los conflictos.

3-    Indicador: Demostrar habilidades para la toma de decisiones y comportamientos responsables.

Niveles de logro:

3.a. Tiene en cuenta principios éticos y sociales al tomar una decisión.

3.b. Cuenta con estrategias y o habilidades que le permiten tomar decisiones acertadamente.

3.c. Contribuye al bienestar de su comunidad y o grupo de pertenencia.

 

 Cabe destacar, que en materia nacional, en nuestro país, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) viene trabajando en una línea de investigación sobre la implementación de una evalaución en educación socio-emocional. 

 

Actividades

A continuación invitamos al docente a explorar algunas de las actividades que proponemos con el fin de comenzar a favorecer el desarrollo de la tan necesaria educación emocional, que la sociedad actual requiere. Las mismas intentan ser tan solo propuestas tentativas a partir de las cuales poder adaptarlas, modificarlas y o crear otras propuestas didácticas para su abordaje.

1-    Las emociones del día.

Cada jornada escolar puede ser una oportunidad para comenzarla abordando las emociones, así durante la llegada al aula le proponemos al docente ceder un espacio para preguntarles a los niños cómo se sienten. Podemos tener una cartelera donde se puedan identificar con una emoción y contar qué los hace sentir de tal manera. Podemos utilizar un personaje, muñeco o títere que los niños comenzarán a identificar como el personaje que les pregunta cómo se sienten hoy. Esta estrategia será adaptada de acuerdo a las edades de los niños.

2-    Dado de las emociones.

Confeccionaremos un dado, al que le asignaremos en cada una de sus caras el rostro de un niño representando un tipo de emoción. Esta actividad le permitirá al niño reconocer las diferentes emociones a la vez que adquirir el vocabulario pertinente a cada emoción identificada.

3-    El semáforo.

Elaboraremos un semáforo representado en una cartelera de gran tamaño. A cada color le asignaremos una acción, el rojo dirá: detente, el amarillo: piensa y el verde: actúa. Cada una de estas acciones nos permitirá trabajar en el aula diferentes conflictos o problemas que puedan presentarse, de forma de evitar acciones impulsivas.

4-    La culpa es de la almohada.

Podemos tener en el aula un sector que les permita a los niños descargar su enojo, golpeando o tirando un almohadón de forma de sustituir dicha acción por la de un golpe a alguno de los compañeritos. Este sector podrá estar acondicionado por una cálida alfombra, almohadones de colores y música suave.

5-    Distraer pensamientos.

Cuando nos enfocamos y concentramos en actividades concretas, solemos relajarnos y evitamos emociones negativos. Podemos contar con un sector que le permita al niño realizar actividades de dibujo, pintura, recorte y pega, entre otras.

6-    Álbum emocional.

Crearemos una cartelera donde iremos colocando diferentes fotografía de los niños del grupo traídas de sus hogares, o tomadas durante el año lectivo. Cada una de las fotografías será colocada en el espacio de la emoción que le corresponda. Podremos agregar imágenes de otros niños que representen situaciones conflictivas, de manera de poder reflexionar y trabajar las emociones a partir de situaciones.

7-    Los personajes.

Destinar luego de la lectura o narración de un cuento, un espacio para reflexionar e identificar las emociones que sintieron los personajes del cuento con el que trabajamos.

8-    Cariñograma.

Elaboraremos una especie de “casillero”, donde cada casilla pertenecerá a uno de los niños y a los docentes o profesionales allegados al aula, los mismos se identificarán con el nombre o fotografía de los destinatarios. En los casilleros cada niño podrá colocar dibujos como mensajes de amistad, cariño, disculpas, agradecimiento, etc. que  luego recibirá el destinatario del mismo.

9-    ¿Qué puedo hacer?

Crearemos un personaje que de forma ocurrente viste a los niños (este podrá ser un títere o muñeco), a través del cual les contaremos a los pequeños diferentes historias en las que dicho personaje es el protagonista. De esta forma, podremos reflexionar entre todos sobre la búsqueda de soluciones a determinadas dificultades, cómo llegar a acuerdos, cómo afrontar los conflictos, trabajar colaborativamente, reconocer las emociones de los demás, entre otros aspectos.

10- Árbol de las noticias positivas.

 

Elaboramos una cartelera de gran tamaño en el que representaremos un gran árbol. Cada semana uno de los niños y su familia serán los encargados de investigar, buscar y traer una “buena noticia” que podrá ser a nivel local, nacional o internacional. La misma será traída de forma impresa por el encargado, explicada por el niño, dentro de sus posibilidades y colocada en la cartelera “árbol” de las noticias positivas.