Todas las personas tienen desde muy pequeños, como hablantes nativos de su lengua, un conocimiento intuitivo de la gramática.

Pero es en el entorno de la escuela donde, considerando el desarrollo del pensamiento lógico del niño, se actúa de manera intencional y sistemática para promover la reflexión gramatical sobre la estructura de la Lengua.

Veremos una serie de propuestas que, enmarcadas en distintas secuencias, intentan aproximar al alumno al reconocimiento del verbo en el texto, sus complementos, sus formas y funciones.

Escritura.

Segundo año: Las voces de la narración: empleo de verbos conjugados en primera y tercera persona.

Tercer año: Los verbos conjugados, los tiempos de la narración. La concordancia verbo-sustantivo.

Cuarto año: Las clases de palabra: el verbo. El verbo como núcleo de la oración.

Quinto año: Los verbos conjugados. Modo indicativo: pretérito imperfecto y perfecto.

Las formas no personales del verbo: infinitivo, gerundio y participio.

Sexto año: Verbos copulativos y predicativos, transitivos e impersonales.

La función del verbo como núcleo oracional.

Actividades

Propósito: Reconocer al verbo como núcleo de la oración. Reconocer adyacentes.

En una primera instancia se trabaja de forma colectiva y oral con el grupo.

Se toma un fragmento de un texto escrito por un niño.

“En un lugar lejano, la princesa Ana estaba asustada. No sabía lo que sucedía, estaba muy oscuro y sentía miedo. ¡Qué feo momento!”

Reconocemos tres enunciados.

Analizamos cada uno gramaticalmente.

El primer enunciado ¿es oracional? ¿por qué?

Tiene verbo conjugado: estaba.

Reconocemos que todo lo demás es adyacente al verbo.

Sujeto léxico: la princesa Ana, que presenta concordancia con el verbo conjugado ¿quién estaba?

Reconocemos otros adyacentes temporales, espaciales, circunstanciales: ¿dónde? ¿cuándo? ¿cómo?

Trabajamos con el segundo enunciado: ¿es oracional? ¿cuántas oraciones? ¿por qué? ¿qué sucede con el sujeto en este caso?

Reconocemos el tercer enunciado como no oracional: no tiene verbo conjugado.

En una segunda instancia se trabaja a partir de un cuento breve.

Propósitos:

Reconocer oraciones, núcleo oracional y adyacentes.

Reconocer modo indicativo: pretérito.

El Otro Yo, de Mario Benedetti.

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable”.

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

Realizamos un análisis literario primero y un análisis gramatical después.

Señalamos párrafos. Reconocemos la estructura párrafo.

El párrafo es el fragmento del texto que comienza con mayúscula y termina con el punto y aparte. En él puede haber uno o más enunciado y el cambio de párrafo lo determina la secuencia de ideas y la progresión del tema (cambia de idea continuando con el hilo conductor).

Analizamos el tercer párrafo:

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

Reconocemos: cinco enunciados, todos oracionales.

Verbos conjugados: llegó, quitó, movió, encendió, estaba, durmió, despertó, lloraba, supo, rehízo, insultó, había.

Reconocemos entre ellos los núcleos oracionales.

A partir de ellos los términos adyacentes.

Por ejemplo:

“Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio.”

Las comas y el conector "y" limitan oraciones.

Verbo conjugado: llegó.

Adyacentes: ¿quién? Armando (sujeto), ¿cuándo? Una tarde, ¿cómo? Cansado ¿de dónde? Del trabajo.

Observamos a partir del texto: Todos los verbos conjugados están en pasado y en tercera persona.

A partir del texto:

Ejemplos de verbos conjugados.

Verbos no conjugados.

Formaban.

Hacía.

Leía.

Comía.

Usaba.

Enamoraba.

Emocionaba.

Preocupaba.

Llegó.

Quitó.

Movió.

Ser.

Hacer.

Suicidado.

Lucir.

Escuchar.

¿Cuál es la diferencia entre ellos?

Los verbos conjugados presentan número, persona y tiempo. Los no conjugados no.

Analizamos:

Formaban: Número: plural (muchos). Persona: ellos/ellas (tercera del plural). Tiempo: pasado lejano: pretérito imperfecto.

Movió: Número: singular (uno). Persona: él/ella (tercera persona del singular). Tiempo: pasado.

Observamos la terminación de los verbos en pasado lejano: aba- ía.

Buscamos nuevos ejemplos.

El Pretérito Imperfecto: describe momentos imprecisos del pasado. Se utiliza para conectar situaciones pasadas, expresar acciones habituales del pasado, o para indicar características de algo o alguien.

Ejemplo: Estaba estudiando.

El Pretérito Perfecto expresa acciones pasadas que tienen repercusiones en el presente, de contenido breve o largo.

Ejemplo: Este año ha llovido bastante.

Formas no personales del verbo.

¿Qué sucede con ser, lucir, escuchar, suicidado? ¿Podemos decir si están en presente, pasado, futuro, si son muchos o uno o qué persona es?

Recordamos: los verbos presentan formas no personales, sin conjugar. Están en infinitivo cuando terminan en ar, er o ir.

Se llaman gerundios cuando terminan en ando-endo: cocinando, creciendo.

El gerundio indica una acción que está en desarrollo: Ana está corriendo. El jefe está mirando.

Los participios terminan en ado-ido: terminado, detenido. Indican que una acción ha concluido: He terminado de leer. Juan ha concluido.

En una tercera etapa se trabaja con los párrafos del cuento en distintas actividades.

1-Cambiamos el primer párrafo a presente y futuro.

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

Se trata de un muchacho corriente: en los pantalones se le forman…

Se tratará de un muchacho corriente: en los pantalones se le formarán…

2- Trabajamos concordancia entre sujeto y verbo conjugado.

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3- Trabajamos con portales educativos y actividades interactivas.

Portal Ceibal: http://www.ceibal.edu.uy/userfiles/P0001/ObjetoAprendizaje/HTML/Como%20contar%20lo%20que%20dijo%20otro_Cresci2.elp/los_verbos_de_decir.html

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Conjugar de forma interactiva: http://www.esfacil.eu/es/verbos/practicar/tiempos.html

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Las voces de la narración: los verbos conjugados en primera y tercera persona.

Propósito: Reconocer verbos conjugados, emplearlos en la narración.

Actividad 1:

Jugamos a continuar la historia.

Realizamos una rueda en la clase y la docente comienza un cuento y cada niño lo continúa teniendo en cuenta un inicio, un conflicto y un desenlace. Esta dinámica también se puede realizar en equipos.

“Estaba en el recreo y se armó un partido de fútbol…”

Entonces vino Lautaro y me dijo: “¿puedo jugar?...”

Una vez terminada la historia se conversa con el grupo sobre el cuento creado, se lo escribe de forma colectiva y se reconoce la estructura.

Se reconocen y señalan algunas acciones:

Estaba, vino, dijo, dije.

Se conversa sobre la persona y la acción: primera y tercera. Luego se reconoce plural y singular.

Completamos una tabla:

Yo

Primera persona singular.

Estaba.

Segunda persona singular.

Estabas.

Él o ella.

Tercera persona singular.

Estaba.

Nosotros.

Primera persona plural

Estábamos.

Ustedes.

Segunda persona plural.

Estaban.

Ellos o ellas.

Tercera persona plural.

Estaban.

Actividad 2: Creamos historias a partir de imágenes.

Formamos equipos y a cada equipo le entregamos una lámina.

Le proponemos a cada equipo que armen una historia utilizando algunos verbos en primera y tercera persona:

Presente

Tiene.

Juega.

Vamos.

Quiero.

Presta.

Dice.

Pasado:

Tenía.

Jugaba.

Íbamos.

Queríamos.

Prestaba.

Decía.

Equipo 1:

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Equipo 2:

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Equipo 3:

jT54ajzTX_7258f.gif

Actividad 3: El verbo a través de una canción…trabajar verbo con los más pequeños.

Aprendemos una canción.

Si tú tienes muchas
ganas de aplaudir,
si tú tienes muchas
ganas de aplaudir,
si tú tienes la razón
y no hay oposición,
no te quedes con las
ganas de aplaudir.

S tú tienes muchas
ganas de gritar,
si tú tienes muchas
ganas de gritar

Si tú tienes la razón
y no hay oposición,
no te quedes con las
ganas de gritar.

Si tú tienes muchas
ganas de estornudar,
Si tú tienes muchas
ganas de estornudar,
Si tú tienes la razón
y no hay oposición,
no te quedes con las
ganas de estornudar

Si tú tienes muchas
ganas de soplar,
Si tú tienes muchas
ganas de soplar,
Si tú tienes la razón
y no hay oposición,
no te quedes con las
ganas de soplar.

Cambiamos la dinámica del juego: en equipos, cada equipo toma una estrofa de la canción y la cambia conjugando el verbo en primera y tercera persona.

Por ejemplo: Ana tiene ganas entonces Ana aplaude. Yo tengo ganas de aplaudir entonces aplaudo.

A través de la canción jugamos realizando las acciones que en ella se nombran.

Podemos acompañar con videos de youtube.

A partir de la canción y del juego escribimos las acciones:

Aplaudir- gritar-estornudar-soplar.

Ejercitar a través de plataformas educativas.

Se propone una actividad con una historieta de Mafalda.

Se analiza el mensaje y la estructura de la historieta.

Se focaliza en el diálogo: ¿Cuántos enunciados? ¿Son oracionales? ¿Por qué? ¿Qué verbos aparecen?

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Se cuelga la historieta en la plataforma educativa Crea 2 y con distintos formatos: múltiple opción, verdadero o falso, breve redacción, se propone una actividad para el reconocimiento de verbo, persona y tiempo.

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