Recientemente la OCDE (2016) presentó un importante trabajo a través del cual se busca identificar los tipos de habilidades sociales y emocionales que fomentadas tienen como consecuencia los resultados futuros en los niños. El informe pone de manifiesta una por demás interesante investigación que pone de relieve el lugar de las habilidades sociales en las prácticas de enseñanza, crianza y programas de intervención. Dentro del informe se proponen determinados supuestos que resumen el recorrido del informe y que a continuación desarrollaremos como imprescindibles para fundamentar nuestra propuesta educativa en el fortalecimiento de tales habilidades:

a-Los niños necesitan de un cierto equilibrio de habilidades (cognitivas, sociales, emocionales).

Existe una relación directa entre el aumento del nivel de habilidades cognitivas y los desempeños futuros laborales y estudios terciarios, pero también es probada la relación entre el aumento de los niveles de habilidades no cognitivas y su incidencia en la mejora de aspectos relacionados con la salud y el bienestar. Ambas habilidades, cognitivas y no cognitivas interactúan entre sí para un mayor logro en los comportamientos de los sujetos.

b-Docentes y familias pueden colaborar en la mejora de las habilidades.

 

Es imprescindible pensar la influencia que los referentes de los niños en edades tempranas generan a la hora de promover determinados entornos de aprendizajes, en tanto sabemos que algunas de las habilidades son maleables durante la primera infancia y la adolescencia.

 c-Las habilidades generan otras habilidades.

Es sumamente importante la inversión temprana en el desarrollo y fortalecimiento de habilidades, ya que las habilidades no cognitivas pueden potenciar a las cognitivas, así por ejemplo los sujetos que en edades tempranas poseen mayores índices de autoconfianza y perseverancia probablemente obtendrán mayores beneficios en los logros y desempeños en áreas curriculares como son la matemática y el lenguaje.

d-Las habilidades no cognitivas pueden medirse de manera confiable.

Existen confiables instrumentos desde donde los docentes pueden identificar diferentes tipos de habilidades no cognitivas. Muchos de estos instrumentos responden a indicadores autodescriptivos de personalidad, características comportamentales y diferentes evaluaciones psicológicas.

e-Las habilidades pueden contribuir al progreso social.

Todos los actores involucrados deben generar estrategias comunes para el desarrollo de las habilidades, generando desde las políticas educativas trayectorias comunes que busquen potenciar dichas habilidades.